Nuestra misión

Horneamos para ti con amor y dedicación

Nuestra historia

La Panadería y Pastelería Santa Ana es una pequeña empresa de proximidad situada en la aldea de La Alquería, en el municipio de Jumilla, Murcia. Tras un duro emprendimiento inicial de cuatro años, el negocio fue fundado en el año 1975 por Maria Abellán y cofundado por Juan José García. La panadería constituye la base de un negocio familiar diferencialmente reconocido por disponer de un amplio surtido de productos artesanales, tanto salados como dulces, apostando desde siempre por ingredientes naturales, más saludables y respetando los tiempos de los distintos procesos.

María Abellán comenzó trabajando en la aldea de La Jimena, haciendo pan y pastas a mano con una artesa de madera a la manera tradicional. Era conocida por realizar «palomas» o «palomicas», pastas pequeñas columbiformes.

En 1971, se trasladó a La Alquería con la intención de fundar su propia panadería. No fue fácil empezar a vender sus propios productos, ya que carecía de ayuda externa y de un recetario propio. Tras mucho esfuerzo, pudo obtener la licencia de apertura y la empresa, a base de sacrificio y constancia, se fue consolidando a través de un proceso de prueba y error. Quería encontrar unas recetas originales como distintivo, por lo que se iba probando y deduciendo hasta encontrar los mejores sabores y texturas para sus clientes.

Este negocio intergeneracional está integrado en el domicilio familiar, y sigue traspasándose de padres a hijos, hasta día de hoy. Fina García, la hija menor de María y Juan José, es la propietaria de la panadería desde 1996. Actualmente, consta de una plantilla femenina de diez trabajadoras.

Los productos de la panadería son totalmente caseros, realizados íntegramente a partir de procesos y recursos naturales de proximidad. Además, dispone de diversas categorías de productos específicos, como los aptos para vegetarianos y veganos, e incluso para intolerantes o alérgicos a los lácteos.

Por último, la Panadería y Pastelería Santa Ana se distingue también por trabajar con un antiguo horno moruno de leña, que ayuda a conservar el sabor a tradición en los productos. Este se utiliza sobre todo para realizar las «tortas de gazpacho».

«Al abuelo le encantaba hablar y era muy carismático, trataba a los clientes de forma muy cercana y siempre a su servicio, como si fuesen parte de la familia»

María Abellán, fundadora de la Panadería Pastelería Santa Ana